Óscar Andrade Presidente

Oscar Andrade en Pando

El jueves 28 de febrero, en el Centro Protección de Choferes de Pando, ante un nutrida concurrencia, se hizo presente el compañero Oscar Andrade quien en la misma hizo un excelente análisis de actualidad.

Como es costumbre en esta campaña, antes y después del acto, fueron decenas los diálogos de Andrade con militantes de todas las edades. La actividad fue organizada por la 1001 y contó con la participación de militantes de todos los sectores que apoyan la candidatura de Andrade, otros sectores frenteamplistas, integrantes del gobierno departamental de Canelones, varios alcaldes y ediles, de varias localidades.

Andrade comenzó sosteniendo que “estamos enfrentando en pocos meses uno de los desafíos más políticos más difíciles y a la vez mas maravilloso para las fuerzas populares en mucho tiempo. Algún día nos va a tocar contar esta historia, vamos a tener que relatar como fue que nos dimos maña para encauzar una batalla política en medio de un infierno neoliberal en el Cono Sur. En un contexto de restauración contra los trabajadores y los pobres, salvaje”.

“Somos de la generación política que hace más de una década se nos inflaba el pecho de alegría y orgullo al ver como las luchas populares contra las dictaduras, la acumulación de fuerzas de las luchas contra el neoliberalismo y las fuerzas políticas hijas de esas luchas accedían a los gobiernos y empezábamos a cambiar la historia. En poco tiempo tuvimos un dirigente sindical metalúrgico como presidente en Brasil y un dirigente sindical cocacolero y líder indígena lo era de Bolivia. Derrotábamos el ALCA en un mundo complejo donde la esperanza se instalaba en América Latina. En esos escenarios comenzábamos a ganar elecciones y a cambiar. Ahora nos toca enfrentar una elección con el viento en contra, en primer lugar, porque fuimos derrotados en las urnas en algunos países, mientras en otros hubo golpes de Estado, Honduras, Paraguay y Brasil. Pero, sobre todo, a partir de las derrotas electorales no logramos forjar la resistencia social necesaria para impedir que se instalaran las políticas neoliberales”, indicó.

“Esta semana, Licandro (ex integrante del gobierno de Luis Alberto Lacalle y técnico de referencia del Partido Nacional) nos planteaba eliminar el salario mínimo e instalar una reforma laboral como la que se aplicó en Brasil. Es un nostálgico Licandro, pero tiene el viento en la camiseta de que están desguazando los derechos sociales y laborales. Cerca de fin de año en Jujuy, Argentina, se reglamentó el trabajo de niños de 10 años. Estamos en un momento brutal de ofensiva del poder contra el pueblo, desarmando todas las conquistas y nos toca enfrentar esta batalla política en ese escenario”, afirmó ante un aplauso.

“Si la campaña política transita solamente por las canciones, los eslóganes, las estrategias de marketing y los jingles, será un proceso estéril para lograr forjar la base política y social que necesitamos para impulsar las transformaciones en nuestro país. Colocar temas estratégicos y programáticos, nos fortalece”, advirtió

Según Andrade “precisamos una campaña política con contenido, por suerte algunos dirigentes de la oposición hablan y nos ayudan, porque cuando hablan empiezan a dibujar que piensan sobre las políticas sociales, sobre el papel del Estado en la Economía, sobre los derechos de los trabajadores. Y por más que quieran disimular, cada vez que opinan sobre los derechos de los trabajadores, se les nota que lo sienten como una molestia. Y por más que lo que quieran disimular, cada vez que hablan de la inversión pública y social se les nota que para ellos es un gasto. Y por más que lo quieran disimular, cada vez que se habla del papel del Estado, como locomotora de desarrollo productivo, de pensar la articulación de las empresas públicas para que sean una catapulta del desarrollo, se les nota que si pudieran sacarían del juego a las empresas públicas y también el costado que implican en soberanía”.

“Nosotros tenemos de acá al último domingo de octubre, pasando por junio, pero con centro en octubre, para ser capaces de poner en claro que la contienda política es mucho más que elegir un gerente o un administrador. La lucha política y social de este año tiene como centro la defensa de un proyecto de país. Esa lucha es la clave. Esa es la perspectiva. Nosotros mucho antes de ganar el gobierno habíamos conquistado con nuestro pueblo que las empresas públicas se defienden, los momentos más claros fueron los plebiscitos. También bastante antes de ganar las elecciones habíamos instalado la necesidad de ampliar los derechos laborales, que no podíamos seguir con los niveles brutales de represión sindical que existían”, explicó.

Andrade refirió que “a veces tenemos poca memoria, milité sindicalmente en los años 90, en esos años tuvimos récord, porque no era que las patronales despedían a un trabajador o trabajadora recién afiliado a un sindicato; en esa época echaban del trabajo a los compañeros que integraban el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, como mandando una señal al resto, si eso les pasó a ellos”.

El precandidato presidencial sostuvo que “entonces, esta campaña tiene que tener contenidos, si no somos capaces de traducir en conciencia el valor democrático que tiene haber ensanchado, todavía en forma insuficiente, pero ensanchado los derechos laborales, nos puede pasar, como nos pasó el año pasado que el retiro de la Asociación Rural y la Federación Rural de la negociación colectiva pasó casi desapercibido. Los cambios políticos y sociales tienen que ver con las elecciones, con elegir gobierno, con desde el gobierno gobernar con otra sensibilidad, hacia otro horizonte, pero no se dan solo desde ahí y por eso es bueno pensar que tipo de relación tiene que existir entre el gobierno, las fuerzas políticas del cambio y el movimiento social, parte de las derrotas en las elecciones del continente han estado ahí”.

“Es un año en el que tenemos que hacer todo a la vez; ganar las elecciones seguro, juntar la cantidad de voluntades suficientes para que el último domingo de octubre, en un momento, en una fotografía, ganemos este plebiscito entre los dos proyectos de país. Pero para los militantes del campo popular la historia no se agota ahí. Los frenteamplistas no nos organizamos solo para las elecciones, no le quitamos un milímetro de importancia a las contiendas electorales, pero no alcanza con la contienda electoral, hay temas que colocar” aseveró.

“La batalla cultural no se da sola, no se logra mecánicamente con cambiar la administración de los recursos”, dijo Andrade.

“Hace 20 años no se escuchaba en la calle que alguien dijera: “hay que bajar las asignaciones familiares”, al contrario, si había un debate sobre las políticas sociales o las prestaciones del Estado estaba concentrado en la otra dirección, lo que se señalaba era la injusticia de que el trabajador o la trabajadora perdiera las asignaciones, cuando queda sin trabajo. O nuestro debate era que a las personas en extrema vulnerabilidad había que atenderlas más, algo hicimos, todavía insuficiente, pero hoy el trabajador o la trabajadora no pierden la asignación familiar cuando se encuentran en situación de desempleo y existen asignaciones familiares algo mejoradas para las situaciones de más alta vulnerabilidad. Pero se escucha mucho más que antes que las asignaciones son mucho, y guarda que alguna persona que cobra asignación se vaya a comprar un refresco, eso es un escándalo. Y no estamos hablando del aristócrata, gerente de una trasnacional, no, hablamos de trabajadores, gente de pueblo”, explicó.

“¿Qué queremos decir compañeros? No va a resistir un proyecto político que tienda a la distribución social si simultáneamente no construimos relaciones de solidaridad. Y la izquierda construyó relaciones de solidaridad en la lucha, organizándose para luchar. Reflexionamos sobre los retrocesos en la conciencia, la falta de solidaridad y de participación y no nos damos cuenta de que somos protagonistas de esa historia. La forja de la conciencia no se construye solo desde el gobierno, ni siquiera principalmente. Buscando pistas de lo que nos pasó en América Latina, esta es una, a las fuerzas de izquierda se las tragó la institucionalidad, creer que los problemas de los cambios eran todos problemas de gobierno y de Estado”, añadió.

Andrade manifestó que “nosotros tuvimos claro que llegar al gobierno no era llegar al poder, en todo caso era un pedacito desde donde había que construir más poder popular. Cuando nos olvidamos del poder, el poder real nos lo recuerda. Temer pidió una coima, está grabado, y está suelto, Aecio, pidió una coima, está filmado y está suelto, Lula, sin pruebas, está preso”.

“Tenemos que entender el tamaño del desafío que está por delante. ¿Para acomplejarnos? No, al contrario, para estar a la altura. Para construir las condiciones necesarias que hagan posible poder transformar las cosas”, definió el también dirigente de los trabajadores de la construcción.

“Podemos ver todas las encuestas, pero yo no conozco ningún cambio social que se haya hecho desde las encuestas. Si nos hubiéramos dejado encandilar por las encuestas hace cinco años, por ejemplo, daban 77% de respaldo al plebiscito con el cual Bordaberry quería bajar la edad de imputabilidad. Si nos hubiéramos encandilado con las encuestas hubiéramos bajado los brazos. Nos hubiéramos apartado de esa batalla. Y hubo un movimiento social, particularmente de jóvenes, que se puso esa batalla al hombro, que creyó. Aún cuando en las primeras barriadas era muy difícil de explicar. Con la lucha, con la convicción, dieron vuelta la percepción pública. Y lo hicieron porque se organizaron para luchar”, ejemplificó.

“La situación económica está más compleja que hace cinco años, no hay duda, cayó el precio de los commodities, cayeron los niveles de inversión, la tensión redistributiva está más fuerte, creció en algo el nivel de desempleo, no aumento la pobreza, entre otras cosas porque logramos defender la inversión pública social. Eso es cierto, pero también es cierto que es la primera vez que hay crisis en Argentina y Brasil y Uruguay no se desploma y eso es por no aplicar las políticas neoliberales. Y eso tiene que ser una conclusión política de masas y ese es nuestro trabajo”, dijo Andrade.

“El desafío es hacerle entender a la gente, políticamente, que esas decisiones, también políticas, se expresan concretamente en si tenes el plato de lentejas o no. Hay que lograr que se entienda que la posibilidad de estudiar o no, la posibilidad de tener acceso a los medicamentos, parten de una decisión política”, ejemplificó.

“Por eso hay que ir a la feria a organizar y hablar con la gente, a los barrios, a los Comité de Base, a las casas de familia. ¿Es por la historia? Claro que sí. Por todas y todos los compañeros que entregaron lo mejor de sí y forjaron las herramientas unitarias del movimiento popular. ¿Es por el balance? También, claro que sí, hay realidades para mostrar y defender. Pero sobre todo es por los que están más embromados”, explicó el candidato presidencial.

“De acá a octubre tenemos que convencer a la gente, a los distintos malestares y molestias, algunos que tienen base objetiva, de que falta mucho por hacer, y que la mejor forma de hacerlo es con un gobierno de izquierda y con una organización popular, social y política, que permita sostener esos cambios. Con todas las diferencias que podemos tener y no hemos resuelto, tenemos claro que es necesario seguir porque si no se viene la restauración neoliberal”, sostuvo.

“El riesgo de la brutalidad de la restauración neoliberal es enorme. En este contexto donde vienen con hambre atrasada. Los sectores acomodados no están enojados porque ganen menos, que no es así, sino porque no toleran que haya más derechos, que los trabajadores estén organizados, que haya inversión pública, salud para todos, educación tendiendo a la universalidad, eso para ellos son gastos”, advirtió.

“Tenemos que construir, con nuestro pueblo, la fuerza necesaria para derrotar a la restauración conservadora que impulsan los sectores del poder y avanzar. En eso vamos a estar, en junio y hasta octubre, contribuyendo a levantar al Frente Amplio y a todo el movimiento popular, para defender una perspectiva de pueblo”.