Óscar Andrade Presidente

Debate sobre el Programa del FA, la Salud Mental y los Derechos Humanos

Andrade: “El sistema necesita que andemos anestesiados”Verónica Pellejero

“El Teatro de la aguja” fue el escenario de un interesante debate sobre Salud Mental y Derechos Humanos. El mismo estuvo enmarcado en la campaña del candidato a presidente por el Frente Amplio, Oscar Andrade. En el panel participaron sectores que apoyan la candidatura y que además han trabajado en la creación e implementación de la ley para personas con discapacidad, así como profesionales en el tema y militantes que vienen desde el movimiento social. Se hizo hincapié en que es necesario llevar adelante cambios culturales importantes para fortalecer la autonomía y empoderar a las personas con padecimientos mentales.

Participaron, además de Andrade: Lucía Gutiérrez, licenciada en psicología, militante de Izquierda en Marcha, militante en la FEUU cuando se discutía la Ley de Salud Mental; Virginia Cardozo, médica en medicina familiar y representante por el PVP, estuvo en el proceso de la Ley de Salud Mental también. Silvia Tabeira auxiliar de enfermería, coordinadora del taller de sala 12, de la casa de medio camino “El Trébol”. Gerardo Núñez, diputado por la lista 1001 y licenciado en psicología, participó en el proceso de la ley. Federico Sacchi director del Centro de Rehabilitación Médico Ocupacional y Sicosocial (CEREMOS) ex Colonia Etchepare.

La representante de Izquierda en Marcha destacó que todos los exponentes y los sectores del FA allí presentes habían, desde distintos ángulos, abordado la temática. “Cuando se armó la charla le pusimos este nombre, no quisimos dejar la salud mental como en un lugar aparte de la salud que es lo que pasa muchas veces: Que la salud y la salud mental van por caminos diferentes, muchas veces si llega un paciente por cualquier otro asunto a un centro asistencial primero llaman a salud mental, parece que fuera una cuestión diferente”. Luego aseguró que debe tratarse de una concepción integral y que tiene que ser una lucha por los derechos.

También enfatizó que “la vulneración de derechos como la educación, la vivienda, al igual que si la persona sufre una situación socioeconómica de pobreza aumentan el padecimiento, si sos mujer o madre soltera va a aumentar la problemática. Hay muchas madres que tienen un diagnóstico de esquizofrenia, depresión o han tenido algún intento de autoeliminación y a veces no quieren ir a consultar a un médico porque tienen miedo de que los separen de sus hijos”. “La lucha es por la calidad de vida y eso es lo que está en juego” afirmó.

Cardozo, representante por el PVP comentó la importancia que tiene el primer nivel de atención: “El cambio de modelo del Sistema Nacional Integrado de Salud como se entrelaza en el cambio de modelo en salud mental”.

“Estamos en un momento de transición donde lo viejo no termina de morir lo nuevo no termina de nacer y ese es el momento más caótico para encontrarnos a discutir esto”, dijo y valoró la importancia de la creatividad, el diálogo, la participación, la voluntad política y presupuesto “Se dio un proceso de participación de la sociedad, la primera propuesta de ley la escribió la sociedad organizada porque desde ahí se empezó a trabajar” relató.

“La locura es lo más humano que hay”, agregó y reivindicó que es necesario romper la asimetría de poder y empoderar a los usuarios. Aseguró que este debate se está dando a nivel macro en la salud, respecto a cuál es el rol de los usuarios: “Imagínense lo revolucionario que será plantearse cuál será el rol de los usuarios de salud mental”.  Dijo que a la ley hay que seguir viendo qué le falta, particularmente lo que concierne a la infancia: “Teniendo en cuenta la cantidad de niños y adolescentes que sufren de violencia en sus hogares”.

Virginia Cardozo también se manifestó contraria a “lo que está armado y les sirve solo a algunos”, “para empezar la industria farmacéutica, un modelo que medicaliza más y da más fármacos le va a servir más al sistema que otro mecanismo que además de dar medicamentos, cuando sea necesario, utiliza otros mecanismos terapéuticos”

Silvia Tabeira por su parte contó experiencias sobre su trabajo en el Vilardebó, sobre el desamparo de quienes están allí internados. Mantiene una estrecha relación con los usuarios, se preocupa, ha impulsado muchos proyectos alternativos para mejorar la calidad de vida de los usuarios, entre ellos reformas dentro del hospital, trabajó en la creación de una morgue porque según dijo hasta 2008 no había. Se sintió profundamente conmovida por las historias de las personas que sufren padecimientos mentales: “Una vez le pregunté a un paciente cuánto tiempo hacía que estaba en el Vilardebó y me dijo “No sé, porque ¿en qué año estamos?”.

“Escribimos un proyecto junto a las psiquiatras de una casa de medio camino, no fue fácil, sin embargo, lo conseguimos, nos habían advertido que en Barcelona se hizo una experiencia así y los vecinos tiraban tomates porque no querían que los enfermos psiquiátricos estuvieran en el barrio. Ustedes tienen que ver la amistad que tenemos con el barrio”, contó.

“Dijimos que a los dos años de estar en la casa teníamos que tener un trabajo, y usamos la mejor herramienta que hay que es la cooperativa, es lo máximo. Uno de los muchachos que no sabía ni leer ni escribir lo llevé a la escuela y hoy es el presidente de la cooperativa”.

También realizaron una cooperativa de vivienda. Hizo, tanto como otros de los participantes del panel y del público luego en las intervenciones, hincapié en algo fundamental a destacar: La comunidad cura, sana, y la organización y cooperación de la comunidad logran las metas más complicadas.

Gerardo Núñez dijo que “con Óscar, en el 2015, cuando planificamos la agenda parlamentaria el proyecto de salud mental fue uno de los prioritarios, la primera reunión que tuvimos, y que decidimos en cuáles proyectos hacer énfasis en la agenda legislativa, el proyecto de Salud Mental era uno que en ese entonces no tenía estado parlamentario”.

Aseguró que hay un recorrido en este tema muy interesante: “Hay que destacar el papel del colectivo social, que fue el que empujó para que esto se transformara en realidad, mucho más que en una ley. Agregó que “no solamente necesitamos una ley que diga cosas lindas, que estén desde el punto de vista conceptual acorde a lo que nosotros pensamos desde el paradigma de la salud mental”, sino también “precisamos un proceso de construcción social, colectivo, que empuje transformaciones sociales en profundidad, y ese es el gran desafío que tenemos en estos momentos”.

Se refirió a la situación actual donde consideró que “tenemos una ley, un marco jurídico, pero todavía tenemos en el plano cultural enormes resistencias, que responden a otros paradigmas, a otras ideas, otros conceptos y están jugando hoy en la realidad”.

“Aun así creo que se han dado transformaciones en estos tiempos, que hoy exista un director en el hospital Vilardebó que es psicólogo habla de una situación que se va generando de interdisciplina, la construcción de saberes desde las distintas miradas y no de una exclusiva o totalitaria sobre la realidad. Nosotros tenemos el desafío de no perder la brújula de hacia dónde vamos y con quién vamos”, dijo el diputado comunista, licenciado en psicología.

Núñez hizo hincapié en ver el problema en la globalidad: “Creo que también es importante visualizar la salud mental, por lo menos para el que se considera marxista no solamente como un aspecto de carácter individual, vinculado a la enfermedad, que puede llegar a padecer una persona, sino analizar las condiciones desde el punto de vista estructural del sistema que es quien termina produciendo lo que hoy podemos llamar como enfermedad, y hay otras transformaciones que necesita la sociedad que son tan importantes como las que se pueden y deben hacer en los hospitales y colonias, nosotros debemos resolver en su perspectiva global los Derechos Humanos”, sintetizó.

Sacchi destacó la mirada de derechos humanos en salud mental especialmente, ya que “las personas que padecen una enfermedad, un trastorno, un malestar, como se le quiera llamar, históricamente han sido relegadas, y se ha construido desde la propia cultura, desde la propia sociedad, un montón de estigmas que han llevado a que hayan perdido el derecho más básico, que es el derecho a existir, el derecho a ser alguien a dejar de ser paciente a ser quien esa persona es”.

Insistió en la necesidad del “reconocimiento del otro como sujeto de derecho”. “Que puede tener autonomía, libertad y tomar sus propias decisiones. Eso en salud mental han sufrido mucho, lo primero que no se reconoce es que el padecimiento mental es parte de la experiencia humana, no es algo diferente, sin embargo, cultural, social e históricamente a la persona usuaria de salud mental se lo ve como alguien diferente”.

Oscar Andrade, por su parte, dijo que: “Nosotros tenemos un sistema económico, social que necesita que nos olvidemos de los últimos orejones del tarro, que andemos anestesiados, en la mirada de los que les tocó perder. A los que les tocó perder es una bolsa bastante grande, las personas en situación de discapacidad es una parte grande”.

“Una sociedad que nos lleva a mirar un sistema económico social desde la perspectiva del mérito del ganador, y las transformaciones institucionales tienen un proceso en lo jurídico y tienen un proceso en el público”, indicó. Relató que fueron a Florida y una policlínica que trabaja con la población LGBT+ tuvo que cambiar su sede porque funcionaba en una iglesia, también citó el ejemplo de las dificultades para interrumpir el embarazo que tienen las mujeres en Salto por la objeción de conciencia.

El candidato reconoció que, si bien ha habido avances indiscutibles en materia de salud, “está en una tensión, en donde los agentes que siguen lucrando con la mercantilización le disputan cada centímetro a las transformaciones”. Afirmó que es “enorme” la batalla cultural “que tenemos que dar para reconocer nuestra miseria”.

Andrade relató que tuvo “unos cuantos meses” a su hermana internada en el Vilardebó y la “iba a ver todos los días, al final iba a verlos a todos porque nadie los va a ver”. Explicó que “con esto me refiero a que no hay ninguna ley que pueda resolver eso, que la gente acepte que es su familia igual, aunque este internado. Hay que transformar la miseria de la vergüenza del padecimiento e incorporarla desde la afectividad, del amor”.

Sintetizó que abordaron el desafío de la candidatura en la perspectiva de que: “Es necesario sentir y pensar la política en términos de esa transformación político social”.

Como dice el jingle de la 1001: “Ser de izquierda es sentir como propio el dolor ajeno”.