Óscar Andrade Presidente

Óscar Andrade en Juan Lacaze y Tarariras: “En octubre hay que votar contra la desigualdad”

Victoria Alfaro

El precandidato presidencial del Frente Amplio, Óscar Andrade, estuvo recorriendo el departamento de Colonia el pasado miércoles y participó en actos en Juan Lacaze y en el Comité de Base, Jorge Perrou, de Tarariras, además de varias entrevistas para medios de comunicación locales.

“Votar contra la desigualdad”

«La humanidad no se ha resignado a dejar de luchar y la izquierda nunca fue un fin en sí misma, sino que nos constituimos como instrumento, hija de las luchas sociales, de las luchas estudiantiles, culturales y obreras para permitir en el plano de la institucionalidad la batalla política para luchar contra la desigualdad», afirmó Andrade en Tarariras, ante un nutrido público.

«Este año la militancia frenteamplista tiene como tarea principal que el último domingo de octubre se vote contra la desigualdad. Votar al Frente Amplio es hacer un voto en defensa propia. Es el pueblo el protagonista, en estos momentos dramáticos que vive América Latina, donde van por todos, por los derechos sociales, por los derechos laborales, por el medio ambiente, por las mujeres», apuntó.

«Y así nos toca resistir, en ese escenario este país se plantea desarrollar una quijotada: conquistar por cuarta vez el gobierno y desde ahí ensayar transformaciones democráticas. No es igual que en el 2009, no es lo mismo cuando, hace 10 años, Mujica alcanzaba la Presidencia del Uruguay, cuando América Latina estaba inundada de gobiernos populares. Estamos viviendo momentos muy complejos, la huelga de Petrobras tiene que ver con una empresa trasnacional, para la cual el pedido del presidente de la República de que otorgaran un mes para negociar sin despidos, para encontrar una salida madura, no fue aceptado. No es un problema económico, se quiere quebrar el sindicato y no les importa porque están en un momento de ofensiva. Bolsonaro pulverizó el Ministerio de Trabajo en Brasil, imagínense un escenario así acá, ¿dónde irías a reclamar por un despido, por horas mal pagas?, a ningún lado», indicó.

«¿Cómo lo lograron? primero, convenciéndonos que no había otro camino que el ajuste, como aquella res que va directo al marronazo como la brillante canción de Zitarrosa. Y, lamentablemente, tenemos una parte del pueblo que está yendo directamente al marronazo, por el eslogan, por las canciones, por los carteles», añadió.

«Mientras estamos acá reunidos la cámara empresarial más grande del mundo, reunida en Ginebra, decide que el caso principal para tratar en la Convención de la OIT es la violación que sufren los empresarios uruguayos, hostigados por las medidas de la dictadura sindical que existe en Uruguay. Uno escucha esa acusación y parece un chiste, pero no lo es, la Cámara de Industria logró que una de las organizaciones empresariales más importantes del mundo, presione para que en Uruguay se retroceda en derechos», denunció.

«Existe una mayor tensión social, hay sectores conservadores que salieron de las cuevas en Uruguay. Siempre les tuvieron bronca a los pobres, pero ahora lo expresan claramente. Y este proceso de restauración neoliberal necesita que estemos anestesiados, que no creamos en nada, no solo que no tengamos esperanza, sino que militemos contra ella, que arenguemos a favor de no creer en nada. Como decía Brecht: el peor analfabeto es el analfabeto político, el que se alegra por no creer en nada y no sabe que al final que el plato de lentejas, que el litro de leche, que el trabajo, la educación y la salud nacen de esa ignorancia», agregó Andrade.

«La izquierda uruguaya nunca se enoja con nuestro pueblo, si no seríamos una secta. Al contrario, se funde a nuestro pueblo e intenta convencer. No tenemos quizás hoy los músculos necesarios, pero los vamos a construir y vamos a llegar a octubre convocando a comités de base por todo el país. No vamos a permitir que el pueblo uruguayo retroceda y es la mayor solidaridad que podamos tener con el movimiento campesino en Brasil, con las favelas, con el movimiento sindical, con los que luchan en Paraguay, con las organizaciones sociales en Argentina, lo mejor es conquistar un gobierno popular y seguir ensanchando derechos. La mayor solidaridad es demostrar que se puede», dijo con convicción.

«La mayor enseñanza que tuvimos con este proceso es que no alcanza con tener el gobierno: no hay que olvidarse de los movimientos sociales, sindicales, estudiantiles, ahí está el núcleo duro, ¿dónde si no vamos a construir cultura contrahegemónica? Ellos necesitan un pueblo individualista y nosotros un pueblo solidario, ellos necesitan que la gente mire el mundo con una identidad que gire sobre el consumo y nosotros que mire la identidad en torno a las causas. Y es bueno decir que ellos avanzaron, en parte, porque nosotros descuidamos esta batalla y en algún momento comenzamos a transmitir que vivir bien era tener cosas, cuando para la izquierda vivir bien es que no haya muchachos buscando en los tachos de basura, que no haya padres y madres sin trabajo, que no haya enfermos sin médicos ni medicinas», añadió.

«No luchamos para ver si tal sector tiene más votos que tal otro, no estamos en la cortita sacándonos votos entre nosotros. Luchamos para que nuestro pueblo eleve la conciencia de la lucha. Los procesos del FA lograron conquistas indiscutibles, pero no trabajamos lo suficiente para elevar la conciencia de la lucha, por eso una buena parte de nuestro pueblo no entiende lo que sucede y es nuestra responsabilidad», criticó.

«Si en medio de esta tensión redistributiva decimos que lo que está en debate es un tema de gestión, que lo que hay que hay que elegir el último domingo de octubre es un gerente o una gerente, nos equivocamos. No porque no sea importante la gestión, que lo es, pero ahí no está la diferencia si no en el proyecto político que se define en octubre», explicó.

«A la derecha le tocó administrar un escenario económico como el actual, de dificultades económicas en Argentina, de déficit fiscal y la receta que aplicó permanentemente fue recortar la inversión pública primero, shock de austeridad en año 2000: 35% de recorte en el transporte y las obras públicas, 40% de recorte en vivienda. ¿Cuáles fueron los resultados? Menos inversión pública, menos actividad económica, menos recaudación, más déficit, shock social en el 2001, la huelga del Clínicas fue porque recortaron una cuarta parte del presupuesto del hospital del pueblo. E increíblemente hay vecinos y vecinas que ya no se acuerdan», indicó.

«Tenemos que ser capaces de darle contenido histórico a la lucha política que vamos a dar. No podemos dejarlos como si no hubieran gobernado nunca y mientras tanto hacen clientelismo a mano abierta. ¿Querías tener una vivienda?, si eras pariente de Noachas del Banco Hipotecario, tenías vivienda», denunció.

«En campaña electoral uno ve que los candidatos de la derecha hacen lo siguiente: primero, se acuerdan que hay barrios pobres y van allí. Luego se acuerdan que existe el PIT-CNT y van allí y se reúnen. Pasa la campaña electoral y no vas a ver un dirigente de la derecha jamás al lado de un conflicto de trabajadores, en una marcha. Encima aparecen las promesas más extravagantes, te dicen vamos a bajar el peso del Estado y en la misma semana se pone a votar en el Parlamento la reducción de los altos mandos de las Fuerzas Armadas (porque en Uruguay había 200 coroneles que se reducen a 130) y no aparece ni un voto de la derecha para bajar esa cantidad de coroneles. Se votó que de cada tres vacantes en el Ejército se cubrieran dos, tampoco lo votaron. Se votó una reforma de la Caja Militar, tímida, y que hay que volver a discutir, otra vez: ni un voto de la derecha», recordó el candidato.

«¿Cuál es el Estado que quiere rebajar la derecha?, más de dos tercios de los cargos de confianza en Uruguay (aunque gobierne el FA), están en las intendencias que gobierna la derecha, sin embargo, hay gente que les cree que ellos van a administrar de forma maravillosa. El Partido Colorado administraba dos intendencias- menos mal- y en la de Salto dejaron de pagar los sueldos, no los proveedores, los sueldos, y ahora se presentan como los jefes impecables de la administración», denunció.

«La experiencia de América Latina nos demuestra que no alcanza con los logros de la gestión del gobierno. En Brasil millones votaron contra el Plan Hambre Cero, esas eran las partes más aplaudidas de los discursos de Bolsonaro: cuando hablaba de los vagos y mujeres que no quieren trabajar. Eso tiene que ver con que afirmaron la idea de que la exclusión social es culpa del individuo. Parece que se te antojó ser pobre y nacer en una casa que no tiene baño ni piso, cuando la exclusión social nos debería doler».

«No nos puede dar vergüenza salir a defender un programa que dice que hay que aumentar la inversión en la infancia. Hoy tenemos un 17% de gurises pobres, comparado con un 60% que había en el 2004 es mejor, pero un 17% es muchísimo. Tenemos que entender que los más infelices están primero y tienen que ser los más privilegiados. Tenemos que indignarnos porque es parte de nuestro pueblo que tiene sus derechos vulnerados. Para nosotros nunca fue la caridad asistencial y vertical desde arriba, es solidaridad horizontal, son nuestro pueblo», afirmó.

«El pueblo uruguayo es solidaridad, siempre lo fue. Miremos lo que han sido los últimos meses con marchas inmensas en las calles. Este es el pueblo uruguayo, un pueblo rebelde, organizado y luchador. El problema es que a veces nos tienen como anestesiados para que no confiemos en nosotros mismos, ni en nuestras ideas».

«Para avanzar es necesario tener una izquierda más potente, organizada, con mayor capacidad de iniciativa, no alcanza con medidas de gobierno. El programa del FA define muchas cosas y puede poner a gran parte de nuestro pueblo atrás, pero eso se hace desde la política. No precisamos solo votos, precisamos elevar los grados de organización», añadió.