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Andrade: «Tenemos que mirarnos en el espejo de quienes resistieron a la Dictadura»

Victoria Alfaro

La Comisión de Derechos Humanos del PCU organizó una charla en el Teatro Stella el martes con la participación del precandidato a la Presidencia de la República, Oscar Andrade, del diputado frenteamplista Luis Puig, del legislador Gerardo Núñez y la ausencia, por motivos de salud, de Mirtha Guianze.

Un pueblo heroico

Andrade se refirió a la incidencia del imperialismo norteamericano en todos los golpes de Estado que ocurrieron en la región. «Hay mucha evidencia empírica del fomento de las dictaduras en el continente. No importaba si era un país mas o menos democrático, sino como les servía a los intereses de EE.UU, por eso había que establecer amigos y enemigos y así lo hicieron».

«El ajuste en un inicio se intentó antes del golpe, en democracia, y no se pudo, por la resistencia del pueblo uruguayo: congelamiento de salarios, encarcelamiento de dirigentes sindicales, represión en las calles, los primeros mártires estudiantiles», puntualizó.

Ya bajo gobierno de facto «la clase obrera uruguaya fue la primera que le ganó un plebiscito a la dictadura, porque la mayoría de los trabajadores se afiliaron a los sindicatos de la ilegal CNT. La FEUU, en medio de unas elecciones universitarias que no fueron reconocidas, también derrotó a las listas de la dictadura en medio de la clandestinidad», agregó.

«¿Por qué esto es importante?», se preguntó Andrade, y respondió: «por varias razones, y nada de esto merece ser olvidado. La batalla principal que tenemos es con los sectores del poder que quieren instalar un Uruguay donde la política no vale la pena. Por eso tenemos que mirarnos en ese espejo de quienes resistieron a la dictadura y escribieron páginas de heroísmo enormes».

«El pueblo uruguayo hizo demostraciones enormes de lucha y por lo tanto tenemos que indignarnos cuando precandidatos como Lacalle Pou, en medio de la polémica actual con las Fuerzas Armadas, opina que hay buenos y malos en los dos bandos. De un lado terrorismo de Estado y del otro un pueblo heroico al que le debemos esta democracia que tenemos», aclaró.

«En este escenario que vivimos en América Latina, no habrá futuro de transformaciones populares, si no se democratizan las Fuerzas Armadas. Las señales de las últimas semanas, nos demuestran con claridad que es un terreno en el que hemos avanzado muy poco. Tenemos una buena parte de la oficialidad justifica la desaparición de personas y un sistema político que no supo reaccionar con la gravedad del asunto. El mismo día que se destituye a Manini Ríos, algunos dirigentes políticos salieron a sostener que era un comandante digno. Como Alonso, que todavía no se había dado cuenta de la importancia de Sartori y dijo que lo quería como Ministro de Defensa. Eso pasó hace unas semanas», recordó.

«Luego, la oposición entera no vota las venias, lo que termina generando un hecho que quienes defendieron o entendieron que no se faltaba al honor de las Fuerzas Armadas las confesiones atroces de torturas no pasarían a retiro obligatorio. Este es el escenario que tenemos».

«También está presente el otro escenario, con un 20 de Mayo conmovedor, con decenas de miles de jóvenes que marcharon junto a los familiares en un día inhóspito. El pueblo uruguayo se niega al olvido y a la amnesia. Profundizar la democracia también es ser capaces de hacernos cargo de superar la cultura de impunidad. Sin lugar a dudas durante los gobiernos frenteamplistas hubo avances, pero falta mucho todavía», opinó.

Acallar la resistencia al ajuste

Otro de los oradores fue el diputado del PVP-FA, Luis Puig, quien trasladó el saludo conmovido de su grupo político hacia el PCU por el recientemente fallecido Faustino Rodríguez, «el Chimango», que «para nosotros es un gran ejemplo de compromiso con los trabajadores por las luchas que sostuvo por Verdad y Justicia».

Para Puig «el golpe de Estado fue una respuesta de las clases dominantes a la resistencia del pueblo uruguayo. Cuando se plantea que lo que existió en nuestro país fue un ataque a la democracia por parte de la guerrilla y que después vinieron los militares que cometieron excesos. eso es falso, absolutamente falso. En setiembre del 72 las Fuerzas Armadas, en un comunicado, decían que no quedaba una sola columna guerrillera operando en el país. Sin embargo, dan el golpe de Estado en junio del 73, ¿contra quién fue entonces? Contra los trabajadores, contra el pueblo organizado y contra los estudiantes que se seguían movilizando. Fue para acallar la resistencia de nuestro pueblo al ajuste por la crisis que querían hacer pagar al pueblo».

«En estos años pudimos ver que los avances en materia de Derechos Humanos vinieron de investigaciones de las mismas organizaciones sociales. Históricamente hubo un debe muy grande del Estado en materia de investigación. Quienes la hicieron fueron las madres y los familiares, los compañeros y compañeras, que desafiando al terrorismo de Estado, como Tota Quinteros y Luisa Cuesta, salieron a investigar», agregó.

«Luego de la dictadura hubo una continuidad de los servicios de espionaje del Estado. La comisión que analizó el espionaje en democracia pudo ver la documentación donde figuran  las decisiones orgánicas de los principales jerarcas militares bajo el mandato de Sanguinetti de persecución a las organizaciones. Su principal preocupación  eran los organismos de Derechos Humanos: ¿quiénes hacían denuncias, quiénes cuestionaban a las Fuerzas Armadas? Ahora Sanguinetti nos dice que la causa de los desaparecidos es sagrada, pero ¿no es el mismo que prohibió el spot de Sara Méndez? No pueden ser tan descaradas esas afirmaciones, parece que no tuvieron nada que ver con la impunidad», dijo indignado el legislador.

«En el Partido Nacional nos dicen que en el gobierno de Luis Alberto Lacalle no hubo ningún reclamo en materia de derechos humanos. Falso, la Comisión Interamericana de DD.HH planteó en el gobierno de Lacalle que había que eliminar la Ley de Caducidad y sin embargo siguieron construyendo impunidad a lo largo de los años. La impunidad es una construcción de la derecha en este país. Pero ojo, llevamos tres gobiernos de izquierda donde hubo avances, pero también hubo ausencia de voluntad política para ir a fondo y terminar con la impunidad. Eso lo decimos autocríticamente, porque creemos que hay que corregir el rumbo», afirmó.

«El general Licandro nos decía que con las Fuerzas Armadas no hay que negociar, están supeditadas al Poder constitucional, al poder civil.  Es un tema de principios, no hay posibilidad de desarrollar una democracia plena en el marco de la impunidad, las sociedades sanas solo se pueden construir en el marco de la Verdad y la Justicia. En ese sentido nos vamos a seguir encontrando», afirmó Puig.

Los derechos humanos no son negociables

El diputado por la 1001-FA, Gerardo Nuñez, fue otro de los oradores invitados. Al inicio de su alocución realizó un breve homenaje a la integrante de la Comisión de Derechos Humanos del PCU, Lille Carusso quien cumple 60 años «de haber elegido este camino. Creo que es una linda forma de recordar la trayectoria y la militancia de muchas generaciones luchando en momentos muy difíciles, donde sindicalizarse y organizarse en el movimiento estudiantil, podía implicar y de hecho así sucedió, la tortura y el asesinato. En este lugar somos muchos compañeros los que nos formamos en esa juventud que recoge esa historia de las generaciones que transmitieron sus sueños y hoy asumimos esos mismos sueños y compromiso».

«Este tema de los Derechos Humanos es para nosotros central, es un componente ético, no es un aspecto negociable. No es de esos aspectos que se pueden poner un poquito de énfasis o menos énfasis. Es un tema donde no puede haber ni vacilación, ni dudas. No es casualidad que el único partido político que esté proponiendo la lucha permanente contra la Impunidad, por la Verdad y la Justicia sea el programa del Frente Amplio», añadió.

«Muchos sectores de la oposición necesitan de un proyecto de impunidad para impulsar su proyecto de sociedad, porque fue lo que hicieron en la década de los noventa. La impunidad no es solamente un campo de silencio para proteger a los violadores de los derechos humanos en la dictadura, también es una especie de reaseguro para garantizar la instalación definitiva de un modelo económico – cultural y social que es el neoliberalismo, que empezó en la dictadura, pero que necesita continuar para existir», explicó Núñez.

«A nivel planetario el capital necesita de la Impunidad, necesita que no tengamos sensibilidad frente a las injusticias. Necesita distintas apreciaciones que no implica obviamente un compromiso con los Derechos Humanos. Necesitan la insensibilidad con los trabajadores y trabajadoras, con los pueblos en general, necesitan la insensibilidad con los recursos naturales y con el cuidado del medio ambiente. Todavía siguen existiendo malos empresarios que creen que la única lógica de acumulación es a través de la súper explotación de los trabajadores y de los recursos planetarios», añadió.
«Ayer fuimos citados por la Fiscalía, junto al compañero Juan Castillo, para ratificar la denuncia contra Gavazzo. Cuando lo analizamos dijimos claro que había que ir, por el componente jurídico, pero también por la batalla cultural. No podemos dejar que se naturalice los discursos que promueven el odio, la división y la tortura junto a las peores prácticas que violentaron a nuestro país. Que no nos agarre dormidos, Bolsonaro llegó en Brasil reivindicando la tortura y siendo presidente homenajeó el día del golpe de Estado», recordó.

«Cuando dicen que tenemos los ojos en la nuca y miramos hacia atrás, se equivocan, porque nuestra mirada es de presente y hacia el futuro. Porque nuestros compañeros y compañeras, familiares de detenidos desaparecidos sufren hoy, los que fueron víctimas de la tortura sufren hoy y ese compromiso ético para la izquierda es un aspecto irrenunciable e innegociable. Nos indignamos cuando vemos algunos candidatos que dicen: hicimos todo lo que pudimos. Sanguinetti, el padre de la impunidad y no solo eso, sino también quien persiguió a todas las organizaciones sociales y políticas-partidarias que luchaban por los Derechos Humanos en nuestro país. Resulta que tan poca memoria hay que ese tipo de comentarios pasa desapercibido y por eso lo tenemos que poner en su lugar. No se trata de revanchismo, se trata de justicia, no se trata de odio sino de amor a la humanidad a nuestro pueblo, para que no se vuelva a repetir», puntualizó en su cierre.

Se avanzó pero falta mucho

Para la Comisión de Derechos Humanos del PCU, esta causa no puede quedar fuera del programa de la campaña electoral, «por ello queremos saber qué opinión tienen nuestros compañeros sobre este tema, para que conjuntamente con nuestro pueblo podamos llevar a la justicia a los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos y continuar luchando por la memoria».

«Este tema en nuestro país, no tuvo avances en los primeros años de los gobiernos democráticos, por el contrario, fue en el gobierno de Julio María Sanguinetti, con el apoyo del Partido Colorado y el Partido Nacional, cuando se gestó la Ley de Caducidad. Fue recién en el año 2000 bajo el mandato de Jorge Batlle, que se creó la Comisión  para la Paz, y el Parlamento votó para crear esta figura. Sin embargo, no fue suficiente, luego del primer gobierno frenteamplista hubo varios avances, entre ellos se hallaron los restos de: Ubagésner Chávez Sosa, Fernando Miranda, Julio Castro y Ricardo Blanco. Se colocaron Placas de la Memoria en muchos lugares emblemáticos de resistencia y de represión, pero quedan muchos temas en el debe», agrega el documento leído en el acto.